Cuando trabajo con un grupo de profesionales desmotivados y me cuentan todas las cosas negativas y malas que ven en su día a día, en su trabajo, en su jefe, en sus tareas, en sus compañeros, me llama mucho la atención la tremenda facilidad que tenemos las personas en olvidar las cosas buenas de aquello que nos rodea y darle mucha importancia solo a las negativas.

Lo primero que pensé en esa situación fue, quizás es que el ser humano funciona así: al principio nos ilusionamos mucho con las cosas buenas (ya sea en nuestro trabajo, con nuestra pareja, con ese IPAD nuevo que nos han regalado) pero conforme pasa el tiempo nos vamos acostumbrando a esas cosas buenas y comienzan a cobrar importancia para nosotros, aquellos pequeños desajustes y molestias que cualquier cosa tiene. Hasta el punto en el que pasados unos meses o años ya casi no recordamos las cosas buenas que tiene nuestra pareja o nuestro trabajo y solo nos acordamos de la lista de cosas negativas que nos molestan en el día a día. Esto es tremendamente nocivo porque nos hace pensar que aquello que nos ilusionaba mucho al principio se han convertido en algo diferente.

¡¡¡¡¡ PUES NO !!!!!   Resulta que nosotros de una manera inconsciente decidimos poner el foco en esas cosas, olvidando las buenas. Os pongo un ejemplo para los que seáis padres: Cuando me preguntan por mi hija, la verdad es que solo me salen cosas buenas y no me acuerdo la vez que me arrojo el teléfono móvil por el wáter y tiró de la cadena o aquella vez que rompió aquel jarrón tan bonito que teníamos.

¿Cómo es posible que en unas situaciones olvide las cosas buenas para recordar diariamente solo las malas y en otras ocasiones me ocurra al revés? ¿Cuál es el criterio por el cual decido poner el foco en unas cosas o en otras?

La verdad es que todavía no sé porqué se produce este fenómeno, pero lo que sí sé es como vencerlo. Cuando queramos recuperar la ilusión por las cosas, solo tenemos que desplazarnos mentalmente hasta el comienzo de nuestra relación con ese evento (Mi primer mes en esta empresa, las primeras semanas con mi pareja, los primeros días de uso de ese nuevo gadget, etc) y hacer una lista con todas las cosas buenas que veía en esa situación y que me hacían disfrutar y valorar mucho esa cosa.

El siguiente paso será, comenzar a buscar aquellas cosas positivas que tenía al principio, ahora en el presente (donde todo parece oscuro y gris) y nos llevaremos una tremenda sorpresa al contemplar que la mayoría de ellas continúan estando aquí, solo que no las veía hasta ahora. Este “click” mental nos hará por sí solo, recuperar toda nuestra ilusión sobre ese evento, dándonos cuenta de que no es tan malo como parece. 

La única manera de recuperar la ilusión con algo es siendo conscientes de las cosas positivas que todavía nos está aportando y si, por cualquier motivo, esas cosas positivas ya no estuvieran, siempre podremos decidir cambiar y volver a escribir nuestro futuro.