Hoy me gustaría generar cierto debate con este post porque hace tiempo que vengo observando que hacer las cosas bien siempre trae innumerables beneficios (tanto tangibles como intangibles), sin embargo, no es menos cierto que aunque hacer las cosas mal incrementa considerablemente tus opciones de fracasar, hay todavía un elevado porcentaje de organizaciones y de personas que generan un montón de reprocesos, acciones y formas “extrañas” de hacer las cosas, para paliar todas las deficiencias que se encuentran en su camino, sin ser conscientes de que el problema está en ellos mismos. Y lo más sorprendente es que algunos son tan buenos haciendo esto, que las cosas “mas o menos” les funcionan.Hacer mal las cosasEs decir, organizaciones que no hacen bien las cosas y sin embargo obtienen beneficios, claro que no todos los que se podrían obtener, pero eso ellos no lo saben y este hecho lo achacan a la complejidad del sector, del momento o de la macroeconomía mundial, vete tu a saber.

O de esos responsables que no cuidan a sus equipos, ni sienten un verdadero aprecio por cada persona que trabaja para ellos y que sin embargo, capean la fuga de talento, el mal clima y la falta de engagement de sus empleados, con una elevada rotación de personal, multitud de horas de formación para paliar la inexperiencia de sus plantillas y con efímeras píldoras motivacionales para intentar implicar y comprometer a sus profesionales.

¿Supervivencia o Miopía organizacional?

Para mí la diferencia es clara, las empresas que se encuentran metidas en el “Survivor mode” solo se mueven en el corto plazo, su mirada no alcanza mucho más allá de los 6 – 12 meses, por lo que todas sus acciones y sus medidas se encuentran enfocadas en ese periodo de tiempo.

¿Para qué voy a pensar en dentro de 2 o 3 años si quizás haya desaparecido? Piensan algunos… ¿Para qué invertir en estas personas si quizás dentro de unos meses se vayan a la competencia? Se atemorizan otros… Lo verdaderamente cierto es que este tipo de organizaciones poseen una serie de creencias que les limitan enormemente en su forma de percibir la realidad y de gestionar adecuadamente sus recursos.

Sin embargo, no deja de sorprenderme el hecho de que multitud de compañías, son capaces de encontrar ese punto de equilibrio donde son capaces de “aguantar” y capear el temporal, mientras obtienen unos mínimos resultados y poder proseguir con su actividad unos meses más. Es decir, a muchos les funciona el hecho de ser extraordinariamente poniendo tiritas y curando heridas en vez de analizar cuales son los motivos de tantos arañazos y golpes continuados…

capeando-el-temporal-pinturas-briz

Por otro lado están las organizaciones que son incapaces de ver más allá de lo que tienen delante de sus narices. Son compañías que ni contemplan aspectos como el clima laboral o la salud emocional de sus empleados y que, sin pretender hacer daño a nadie se centran única y exclusivamente en los aspectos técnicos, productivos, tangibles, dejando de lado todas esas cosas que también afectan a los número, pero que son difíciles de medir y de abordar.

Son organizaciones que están creadas para que sean sostenibles cumpliendo un 90% o 95% de sus objetivos, sin ser conscientes de que tienen potencial para poder llegar al 120% o más, todo eso queda fuera del alcance de su visión, que está únicamente orientada a lo que tienen delante y a no salirse ni un ápice del guión porque si no consiguen al menos el 90% corren un serio riesgo de desaparición.

Estas también son un tipo de compañías orientadas en el corto plazo, ya que solo están pendientes de lo que tienen que hacer hoy para no salirse de las apretadas previsiones que poseen, sin cuestionar el porqué son tan ajustadas, porqué trabajan tan “al fallo” y si, haciendo las cosas de una manera distinta, otra realidad sería posible (con un mayor beneficio para la compañía, para los empleados y para el clima y la salud emocional de todos sus componentes).

Supongo que me tendré que acostumbrar al hecho de que hayan organizaciones que aún haciendo las cosas mal, más o menos les va bien, más o menos aguantan y más o menos son rentables. Y es que, hay gente (organizaciones, directivos, etc) a los que les va la marcha y pudiendo hacer las cosas fáciles, les ponen los retos complicados…