Hace unos cuantos días, tuve la fortuna de ver una película de esas que te remueven por dentro y que te dejan durante unos cuantos días “tocado” pensando sobre algunos aspectos importantes, al menos para ti.

La película en cuestión se llama In Time, dirigida por Andrew Niccol (Gattaca, El señor de la guerra) y protagonizada por Justin Timberlake y Amanda Seyfried. Ambientada en una sociedad futura (año 2161), narra como el hallazgo de una fórmula contra el envejecimiento provoca que las personas crezcan hasta los veinticinco años y a partir de ahí, dejen de envejecer, poniéndose en marcha un reloj insertado en uno de sus brazos con un único año de vida. Esto provoca una serie de cambios en el mundo que comienzan con una enorme superpoblación y finalizan con la conversión del tiempo en moneda de cambio (de hecho las personas lo perciben como salario en sus puestos de trabajo). Ante esta situación, las personas más ricas pueden vivir para siempre, porque disponen recursos de tiempo casi ilimitado y el resto de la población tiene que trabajar para conseguir más tiempo y cubrir sus necesidades diarias o añadirlo a sus reservas, puesto que cuando su reloj llegue a cero, fallecerán instantáneamente.

Más allá de la trama, propia de las películas de acción, lo que me llama poderosamente la atención de In Time es, que a modo de metáfora, nos recuerda que el tiempo es nuestro recurso más preciado. La única diferencia entre el film y la realidad es la tangibilidad del mismo. Durante la trama podemos ver varios ejemplos sobre esa conversión del tiempo en dinero y uso en esa época futura: Ciertas personas lo apuestan en los casinos, existen bancos de tiempo donde la gente solicita préstamos, se cometen delitos al intentar robar el tiempo a otras personas, etc. Quizás podamos clasificar esta película como ciencia ficción, pero si nos paramos a pensar un poco, nos demos cuenta de que tiene mucho más significado del que parece.

En nuestra vida, no le prestamos la atención adecuada al uso de nuestro tiempo porque suele pasar bastante desapercibido para nosotros, posiblemente por su carácter aparentemente inmaterial, pero sin embargo, se encuentra latente detrás de cada decisión que tomamos y de cada acción que realizamos. Trabajamos para ganar dinero, dinero que invertiremos en cosas que nos ahorren tiempo (vehículos, electrodomésticos, servicios, etc), en cosas que nos permitan tener más tiempo gracias al cuidado de nuestro cuerpo (gimnasios, seguros médicos, etc) o en cosas que nos hagan disfrutar más de nuestro tiempo (vacaciones, fiestas, etc).

¿Somos plenamente conscientes de la importancia del tiempo en nuestras vidas? Los protagonistas de la película eran totalmente conscientes del tiempo que les quedaba de vida y esto les obligaba a vivir intensamente el “aquí y ahora”, sacándole el jugo a cada momento, sin que se les quede nada por decir o por hacer. Y nosotros ¿Actuamos de la misma manera?

Nos pasamos la vida trabajando y privándonos de cosas con la esperanza de que en una época futura, podamos disfrutar de todo lo ahorrado o generado. Es como si, esperáramos alcanzar un estado futuro en el que supuestamente seremos felices (cuando me jubile, cuando consiga ese trabajo, cuando lleguen las vacaciones, cuando tenga el coche nuevo, etc…), sin darnos cuenta que la felicidad está en el camino, en el durante, en las pequeñas cosas, en todo lo que vivimos para conseguirlo.

En mi opinión, no disfrutamos lo suficiente del momento presente porque pensamos que más adelante tendremos oportunidad de hacerlo, sin darnos cuenta de que cada día que pasa….. ya no vuelve.

Yo al menos, después de haber visto esta película, soy un poco más consciente del aquí y del ahora, busco disfrutar de cada momento, de cada persona, de cada gesto y de cada día, dando gracias por todo lo que tengo y por todo lo que consigo.