Hace unas semanas, comentaba en mi anterior entrada, algunos paralelismos que veía entre el Golf y la función directiva, pues bien, hoy me gustaría continuar reforzando aquello que sospechaba ya como golfista y como empresario, que son dos mundos con un fuerte vínculo entre ellos y que lo que nos funciona en uno, también nos funciona en el otro. Todos estos paralelismos y alguno más, podrás encontrarlos inmersos en mi primer libro: Golf Directivo: Lecciones para crecer y desarrollarse como líder, de la editorial Kolima management.

– “En ambos es vital un elevado grado de autoconocimiento. Durante la actividad proyectamos nuestras esperanzas y también todos nuestros miedos” Si no nos conocemos es difícil que mejoremos porque no seremos conscientes de nuestras carencias. En muchas ocasiones nos vemos afectados por una serie de miedos irracionales que no responden a ninguna causa objetiva y que nos condicionan a la hora de tomar decisiones. Sepamos identificarlos y aceptarlos, solo así podremos vencerlos.

– “Ir por delante no garantiza nada. Cada bola es única, cada golpe es único,

especial y no debe estar condicionado por el anterior”
Por bien que vayan las cosas, siempre hemos de darlo todo en cada momento, poner toda nuestra atención en cada decisión y no bajar la guardia. También debemos de intentar que nuestras decisiones no se vean afectadas por el acierto o el error anterior, si sabemos lo que tenemos que hacer, hagámoslo y como se dice en el golf: “Golpe dado, golpe olvidado”. Del mismo modo que cada colaborador es único y responde a unos estímulos determinados, quizás lo que nos vale para uno, no cause ningún efecto en otro colaborador.

– “Ambos se ven afectados por nuestra: Visión, Sentido práctico, Capacidad de adaptación, Flexibilidad, Orientación al logro, Coraje, Ética, etc” Tanto en el campo como en la oficina, hay una serie de habilidades que resultan fundamentales para obtener un rendimiento adecuado y maximizar los resultados, si somos conscientes de ello, podremos desarrollarlas al máximo e incluso ser conscientes de cuales juegan un papel crítico en cada una de las situaciones.

– “Para conseguir los objetivos es vital el diseño de una estrategia, maximizando recursos y minimizando riesgos” Esta es una máxima que se puede aplicar a cualquier cosa en nuestra vida: “Hay que pensar antes de actuar”, si no diseñamos una estrategia o planificación previa, no conseguiremos nuestros objetivos, en el golf tampoco. Si nos dejamos llevar por las inercias del día a día, estamos incrementando las probabilidades de tomar decisiones no acertadas y adecuadas a cada situación.

– “Ambos nos desafían a estar solos frente a nuestras elecciones y decisiones” Éxito y fracaso dependen de ti, métetelo en la cabeza. En ocasiones las personas nos dejamos guiar por nuestro “locus de control externo” que nos dice que la mayoría de cosas que te pasan vienen provocadas por tu entorno, si eso fuese así, tú no podrías hacer nada por cambiarlas ni por mejorar las cosas. Somos responsables de casi todas las cosas que nos ocurren (buenas y malas) y siempre está en nuestra mano hacer algo para resolver (o quizás mitigar) una determinada situación.

– “En ambos se producen durante la acción todo tipo de interferencias
mentales, producto de la ansiedad, el miedo, la falta de confianza, presiones competitivas, deseo de control, etc”
La mayoría de las veces, somos nuestro principal enemigo. Nosotros nos decimos hasta donde podemos llegar, que cosas podemos hacer y solo este pensamiento, nos predispone para conseguirlo o para errar. Cuidado con lo que pensamos porque nuestro cerebro……………. Se lo cree. Por eso hemos de prestar una especial atención a nuestro dialogo interno, aquello que nos decimos y que no sufre  ningún filtro ni censura, para llegar a nuestra cabeza.

– “En ambos no hay lugar para perder la calma” Aunque nos dejemos llevar por una actividad frenética, nuestra mente debe de saber discernir cuando necesitamos un momento de calma para tomar decisiones, para pensar y para planificar cual es la estrategia adecuada que nosotros y nuestras empresas deben seguir. En ocasiones, cinco minutos de reflexión pueden suponernos un ahorro de tiempo incalculable a la hora de ejecutar lo que tenemos entre manos.

MUCHOS BIRDIES!!!!!