Esta semana ha sido un poco más corta de lo normal pero bastante intensa y casi monográfica. Después de unos merecidos y recuperadores días de descanso, arrancamos impartiendo varios talleres de trabajo en equipo, para parte de la plantilla de un club de futbol de primera división.

     Este club, ha decidido profesionalizar su estructura, y convertirse en un ejemplo de excelencia organizativa y un referente para otros clubes, para ello ha comenzado definiendo su misión, visión y valores, y ahora en una segunda etapa están formando a toda su plantilla en dichos valores.

     Que mejor manera para generar unas reglas del juego adecuadas, que condicionen y provoquen determinadas conductas en sus empleados que identificar una serie de valores estratégicos para la organización y trasladárselos a todo el mundo, como una invitación para comportarse de una determinada manera. El hecho de darle importancia a los valores corporativos, es decirle a todo el mundo “Aquí hacemos las cosas así” y si además le lanzas los mismos “imputs” a todas las personas que forman el colectivo, te estás asegurando que estos aspectos comiencen a impregnar la cultura y que las cosas comiencen a hacerse de una manera diferente.

     Es magnífico trabajar con una entidad deportiva, que no solo cuida y se preocupa de la parte deportiva, sino que al mismo tiempo, valora y se preocupa por todo ese trabajo indirecto que no se ve, con la finalidad de  optimizar al máximo sus recursos y gestionar la parte organizativa de una manera excelente.

    La semana finalizó compartiendo una magnífica jornada formativa con el equipo directivo de una de las más importantes firmas de consultoría de nuestro país, para reflexionar y analizar su liderazgo e impacto dentro de la compañía.

     Durante las ocho horas que duró la jornada, analizamos la incidencia que sus conductas tienen sobre el rendimiento de los miembros de sus equipos (personal muy joven, muy preparado y tremendamente ambicioso), como gestionar los egos en el equipo, como incrementar su capacidad de influencia y conseguir un verdadero equilibrio entre sus tareas técnicas (numéricas, orientadas a las funciones y a las tareas) y sus tareas humanas (sacar lo mejor de las personas de su equipo, generar un buen clima, mantenerlos altamente implicados y comprometidos con el proyecto, preocuparse por sus necesidades, etc).

    Mantuvimos un interesantísimo debate, analizando el gran impacto económico que poseen estas tareas humanas en la cuenta de resultados. De hecho, hay estudios que demuestran que el clima laboral de un equipo, incide aproximadamente un 30% en sus resultados y no hay que olvidar que el 70% del clima laboral de un equipo está condicionado por las habilidades emocionales que posea su responsable.

      Muchas gracias a mi amiga Raquel por invitarme a participar en este proyecto, a Joaquin, Enrique, Jaime, Fernando, Guillermo y Alberto por su humildad y ganas de seguir creciendo y a todas esas personas que realizan una labor oscura para que cientos de miles de personas disfrutemos y nos apasionemos con nuestro equipo de futbol. Gracias a todos.