El trabajo de consultor te permite conocer a multitud de personas en todas las empresas con las que interactúas semanalmente, y existe cierta  tipología de comentarios, realizados en muchas ocasiones por ciertos profesionales, que me dan a entender que sus jefes son personas inseguras, que están dominadas por el miedo y esto le impide hacer correctamente su trabajo.

   Estos comentarios suelen ser:

     – “Mi jefe no me deja desarrollarme, ni me enseña cosas que él sabe”.

     – “No delega tareas de cierta responsabilidad en mí”.

   – “No me permite asistir a ciertas reuniones con directivos de un nivel jerárquico superior al mío”.

     – “Todos los temas deben de pasar por sus manos y hace de cuello de botella”.

   Al analizar estas situaciones y contrastar estos datos con la realidad de la organización, descubres como estos puestos directivos:

     – Temen que algún miembro de su equipo destaque más que ellos, (no vaya a ser que me haga sombra y mi jefe decida cambiarme por él).

    – Anulan la autonomía de sus equipos, haciendo que todos los temas y decisiones pasen por sus manos (así me creo imprescindible y luego me quejo cuando no para de sonar el teléfono cuando estoy de vacaciones).

     – Son reacios a compartir información importante con los miembros de su equipo (así no seré fácilmente sustituible).

     – Impiden que sus colaboradores interactúen con profesionales de un nivel jerárquico superior al suyo (que se queden en el departamento y no salgan al exterior, no vayan a descubrir el potencial que encierran).

   Pienso que adoptar estas medidas es un signo de mediocridad en la gestión de personas y una muestra de irresponsabilidad a la hora de alcanzar los mejores resultados para la compañía. Demuestran que son directivos movidos por su propio miedo y dudas, son personas inseguras y con la autoestima baja, que están más pendientes de lo que tienen que hacer para que no los despidan o sustituyan, que por crecer y hacer crecer a la gente que colaboran con ellos. No son conscientes de la tremenda dependencia que poseen de su equipo de trabajo y se mueven por un enfoque de escasez, por lo que se atención se centra en “no perder cosas” y no en todas las cosas que podrían conseguir si su equipo creciera y cada miembro pudiera dar lo máximo de sí mismo (enfoque de abundancia).

   Entiendo que la labor de un directivo, además de dar buenos resultados, debe centrarse en sacar lo mejor de las personas que tiene a su cargo, en conseguir que valgan más y generen más conforme pasen los meses y los años, de facilitar las cosas y simplificar los escenarios para que ellos puedan trabajar libremente y generar lo máximo.

   A mí siempre me ha gustado tener trabajando para mí, gente que fuera mejor que yo, y no he pensado nunca que pudiera perder mi puesto cuando promocionaran a alguno de mis colaboradores. Al fin y al cabo, al directivo se le juzga por los resultados que consigue, y esos resultados los consigue a través de su equipo ¿no? ……. Entonces  ¿Por qué anular y limitar la capacidad de crecimiento de los tuyos, si te tienen que evaluar por el trabajo que ellos desempeñen en tu equipo?