Hace unas cuantas semanas que quería volver a ponerme en contacto con vosotros, con la intención de contaros mi último mes pero afortunadamente, motivos profesionales me han tenido totalmente secuestrado y apartado de mi blog. Sin embargo tengo la firme esperanza de ponerme al día en breve.

Si comenzamos cronológicamente, Septiembre arrancó de una manera extraordinaria puesto que tuve el placer de participar en la convención comercial de una gran compañía del sector sanitario. Mi conferencia se tituló “Creer es crear” y quise trasladar a los asistentes mi plena convicción de que todas las cosas se crean dos veces, de la importancia que tiene imaginar y visualizar las cosas para provocar que ocurran y por supuesto, la enorme importancia que tiene para nuestro organismo que pensemos en positivo y que mayoritariamente sintamos emociones que nos resulten satisfactorias. Desde aquí mi agradecimiento por hacer un hueco entre vuestras presentaciones técnicas para hablar de desarrollo, de emociones y de ese camino de potencial casi infinito que tenemos delante nuestro y que solo en ocasiones nos paramos a inspeccionar.

A los pocos días tuve la oportunidad de auto-aplicarme estos mismos consejos al desplazarme hasta New York para participar en el 4º Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y como un niño pequeño, estuve imaginando desde unos días antes, que tal sería conocer a un montón de colegas de todas las partes del mundo, igual de ilusionados que tú por la Inteligencia Emocional, por el papel de las emociones en nuestra vida y totalmente convencidos de que la vida no es racional, sino emocional. Me imaginé primeras figuras del campo de la Inteligencia Emocional siendo extremadamente cercanas, queriendo mantener una conversación conmigo sobre algún aspecto técnico y mostrando interés por la enorme corriente que hemos generado en Valencia por la IE, y la verdad es que la realidad incluso superó a todo lo que había imaginado en mi cabeza.

Mi primer descubrimiento tuvo lugar minutos antes de que comenzará la sesión inaugural, y es que una vez acreditado y tomando un café en un Starbucks próximo al Marriott Downtown, lugar de celebración del congreso, conocí a uno de los mayores descubrimientos del mismo, Edgar Bresó, Doctor en Psicología del Trabajo y Profesor de la Universidad Jaume I de Castellón. Además de sus enormes conocimientos sobre IE, de Edgar aprendí en su brillante intervención (integra en Inglés), que el futuro está todavía por escribir en lo que respecta a la medición de nuestras habilidades emocionales y por eso, junto a su compañero Francisco Ramos, están diseñando varias Apps que pretenden utilizar las nuevas tecnologías para el desarrollo y medición de nuestra IE (como su aplicación MEIT que se puede obtener gratuitamente para Iphone y Android). Como no puede ser de otra manera, rápidamente puse todo el potencial de ASNIE (Asociación Nacional de Inteligencia Emocional) a su servicio para testear o ayudar en su investigación, porque estoy convencido de que han encontrado el camino correcto y nosotros podemos ayudarles en su recorrido.

Y este solo era el principio, si escuchar a John Mayer (uno de los padres de la Inteligencia Emocional) en su conferencia “De la Inteligencia Emocional a la Inteligencia Personal” fue espectacular, poder charlar con él un ratito al final de la tarde en un ambiente más distendido, te hace descubrir la magnifica persona que hay detrás del personaje. Por supuesto, le hablé de ASNIE de los más de 700 asociados que tenemos en menos de un año. “¿Seven Hundred?” Me preguntó extrañado por si me había equivocado con la cifra y mientras le ratificaba el dato mostró una gran curiosidad por nuestra labor y por el gran poder de convocatoria que estábamos teniendo. Y esto que fue solo el principio, se convirtió en una tónica, al comentar esta misma información con algunas de las primeras figuras del panorama de la Inteligencia Emocional, algo que hizo que tomara conciencia de lo que estamos haciendo en Valencia.

La jornada fue avanzando entre comunicaciones y posters, todos mostrando la gran corriente investigadora mundial que la Inteligencia Emocional está provocando. Una de las cosas que más me llamo la atención fue la gran cantidad de personas venidas de diferentes partes de España y con las cuales tuve el placer de compartir al menos un ratito en los tres días que duró el congreso: Goretti Soroa y su estudio sobre la influencia de la IE y la creatividad (País Vasco), Víctor Fernández y Daniel López trasladando su experiencia en la aplicación del coaching y la formación emocional en profesores y alumnos de una prestigiosa universidad de Madrid, Natalio Extremera y Gloria de la Torre desde Málaga (uno de los principales focos de estudio en nuestro país de la IE), etc.

Y para finalizar la primera jornada, pude escuchar a David Caruso, coautor de la principal herramienta de medición actual de la IE junto a John Mayer y Peter Salovey, el MSCEIT, hablando sobre el modelo de habilidad y la utilización de determinadas técnicas para desarrollar dichas habilidades y posteriormente, poder medirlas. Con un final apoteósico, del cual espero poder enseñaros algún día el vídeo que grabé, en el que David hizo subir a su amigo John Mayer al escenario y junto con toda la sala, cantar y bailar el “Twist and Shout” de los Beatles.

Un momento inolvidable que recordaré toda mi vida, al igual que la agradable charla que tuvimos por la tarde en la recepción de bienvenida que la organización creo para que los asistentes nos conociéramos con una cervecita en la mano……

Continuara………..