Cómo vienen realizando cada año y gracias a su enorme compromiso con el desarrollo de nuestra sociedad, el Rotary Club de Valencia organizó los pasados 18 y 19 de Mayo, un seminario llamado RYLA (Rotary Youth Leader Awards) en el que pretenden formar a un grupo de jóvenes que presentan un gran potencial como futuros líderes de nuestra sociedad. Después del “piensa en global, actúa en local” del año pasado, en esta ocasión el seminario se centro en la importancia de la Inteligencia Emocional en el liderazgo de nosotros mismos y de las personas que en algún momento pueden estar a nuestro cargo.

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Lo primero que me sorprendió fue la elevada asistencia de jóvenes, pese a realizarse las jornadas en fin de semana. Un colectivo de unas 40 personas con edades comprendidas entre los 22 y los 30 años habían acudido a un conocido hotel de Valencia, porque habían decidido invertir parte de su tiempo de ocio en reflexionar sobre aspectos que le serán de vital importancia en un futuro y que podrían marcar la diferencia entre ellos y otros candidatos en un supuesto proceso de selección.

Claves para realizar un adecuado networking con las personas que nos rodean, experiencias de liderazgo en primera persona con empresarios de éxito a nivel internacional y la importancia de la Inteligencia Emocional como elemento diferenciador en las relaciones interpersonales.

Como presidente de ASNIE, tuve el placer de compartir más de dos horas de conferencia en el arranque de las jornadas, trasladando a este joven colectivo mi visión, sobre la importancia de las emociones en nuestra vida, para que nos sirven y que tipo de información nos aportan, como utilizarlas en nuestro beneficio o al menos, como evitar que nos limiten y nos separen de aquello que deseamos.

Pese a lo que suele ocurrir en este tipo de eventos, los asistentes se mostraron tremendamente curiosos y disfrutamos sobremanera con los pequeños mini-debates que se fueron generando espontáneamente durante mi ponencia. Preguntas inteligentes, dudas razonables, cuestiones con sustancia, que hacen que te fuerces en dar una opinión sincera, elaborada y apoyadas en datos reales y reconocidos. Disfruté muchísimo porque durante gran parte de mi intervención sentí, que la conferencia estaba fluyendo totalmente a medida de las inquietudes de los asistentes y que estaban encontrando respuestas a las inquietudes que su día a día les generaba.

Como influye la Inteligencia Emocional en los entornos organizativos fue el segundo gran bloque temático sobre el que nos detuvimos, su influencia en los resultados, como impactan las conductas del líder en el clima de los equipos, como se generan las emociones colectivas y como predisponen a las personas hacia unas tareas u otras y sobre todo, ya que al día siguiente hablarían casi en exclusiva de liderazgo, como los líderes pueden convertirse en tóxicos, y como a través de determinadas conductas pueden minar la salud de la organización y de los propios empleados.

Después de un reponedor coffee break, donde no paré de atender cuestiones y preguntas personales de muchos asistentes (señal de que no toda nuestra juventud está perdida y que hay muchos jóvenes que se plantean cuestiones para ser mejores y vivir una vida plena y feliz), nos detuvimos a analizar, un tema que los que me conocéis, sabéis que me parece de capital importancia, sobre todo en esta época que nos está tocando vivir: Cómo afectan nuestras emociones a nuestra propia salud y como estar rodeados de emociones tóxicas, nocivas y desadaptativas, nos puede provocar una serie de dolencias físicas que podríamos evitarnos si pensáramos de una manera más ajustada a la realidad.

Ha sido para mí un verdadero honor poder compartir cartel con un grupo de reconocidos empresarios y ponentes, con la firme intención de transmitir sus enseñanzas y vivencias a este colectivo de jóvenes preocupados y comprometidos con su desarrollo como futuros líderes.

Quiero dar las gracias al Rotary Club Valencia, en especial a sus socios Vicente, Antonio, Jaime y Gerardo que me hicieron sentir como en casa durante toda la jornada, a todos los asistentes que decidieron comprometerse con su desarrollo y su futuro (algo que genera en mí un enorme respeto) y en especial a Philip Kalus, el cual pensó desde un principio que tenía algo que aportar a esta noble causa que abandera desde hace varios años y que supone invertir en las futuras generaciones, apoyando el desarrollo de aquellas personas que verdaderamente desean crecer y hacer cosas grandes.

Muchas Gracias a todos.