¿Cuándo has sido la última vez que has celebrado con tu equipo unos buenos resultados?

Así de franco y así de directo quiero preguntártelo. Si tu respuesta no ha sido “en los últimos meses”, creo que tienes un problema. Del mismo modo que montamos un “gabinete de crisis” cuando percibimos que las cosas no van bien, que los resultados no son los esperados o que la desviación entre lo presupuestado y la realidad es demasiado grande, no crees que es de justicia que también reunamos a las personas para decirles lo contentos que estamos con su esfuerzo, celebrar los éxitos y darles las gracias por ello. Prestar atención a estas cosas, supone tener esos detalles de pureza que un buen líder y sobre todo, que una buena persona debe mostrar.

Pero más allá de las buenas formas (que son muy importantes) y de que tu liderazgo esté apoyado sobre unos sólidos valores (recuerda que no puedes ser un buen líder si no eres una buena persona), hoy quiero aportarte una serie de argumentos, mucho más tangibles y operativos, para que veas todo lo que te estás perdiendo, si el “celebrar” no forma parte de tu catálogo de prioridades con tu equipo. Ya que, si te acostumbras a hacerlo, tanto tu como tu equipo podéis obtener los siguientes beneficios:

  • Las personas que formen parte de tu equipo trabajaran con más ganas. Porque una de las cosas que más valoran las personas es la coherencia, y aunque tu no lo creas, las personas entienden que tienen que recibir una regañina cuando no hacen las cosas bien, pero esperan una felicitación cuando aciertan. Si esto no se produce, sienten que la relación está desequilibrada, que no hay coherencia en la manera de actuar de su responsable y comienzan a dejarse llevar en el día a día, sin que les brillen los ojitos cuando hacen lo que deben de hacer, simplemente lo hacen. Trabajar junto a una persona que no es coherente y congruente (entre lo que dice y lo que hace) es una de las cosas que más desmotivan a los empleados, porque agradar es lo que buscan casi la totalidad de las personas cuando hacen algo, pero tienen que ser conscientes, de que te has dado cuenta.
  • Crea impulso, porque les demuestras que se está progresando. Para hacer las cosas las personas necesitamos energía y dicha fuente de alimentación, se encuentra mayoritariamente en los estados emocionales que viven las personas y los equipos. Si nos acostumbramos a celebrar los avances y los pequeños éxitos, generaremos la inercia necesaria en las personas para que quieran seguir haciendo lo que tienen que hacer. Comenzarán a contemplar sus objetivos de una manera más global, sentirán que están en el buen camino, que progresan, que han encontrado las claves para hacer las cosas bien y para avanzar, y esto siempre gusta a las personas. No pierdas de vista que las personas siempre prefieren acertar antes que fallar en aquello que tienen entre manos, por eso si te acostumbras a celebrar los éxitos con tu equipo, les estarás reforzando en aquellas cosas que estén haciendo bien e incrementarás sus ganas de seguir haciéndolas.
  • Une al equipo alrededor de objetivos comunes.Cuando celebras los éxitos estás lanzando el mensaje de que todos son importantes para la consecución del objetivo, que todos están implicados, que todos son necesarios y esto refuerza mucho el sentimiento de equipo. Si luego tienes que hacer comentarios o correcciones a título individual, puedes hacerlos fuera de la celebración con la finalidad de que todos aporten más o menos lo mismo al resultado final, pero si la celebración es conjunta, unirá a las personas como si fuera un pegamento invisible y esta unión, condicionará el siguiente reto al que se enfrente el equipo, facilitando que se afronte con mucha más ilusión, actitud y probabilidades de éxito. Con la celebración, demostrarás a las personas que su trabajo trasciende a ellas mismas, que con su granito de arena han conseguido algo grande unido al trabajo de sus compañeros, que su trabajo tiene un sentido y un impacto mucho mayor que el que la propia persona puede percibir desde su puesto de trabajo y esto reforzará las ganas que tenga de colaborar con sus compañeros en un futuro.
  • Transmite el tipo de objetivos que la organización valora. Las personas para poder funcionar bien necesitan poder moverse en un entorno de trabajo predecible. En ocasiones, pensamos que es suficiente con decirle a los demás lo que necesitamos de ellos para que sigan ese camino y que lo recuerden meses o años después, sin embargo, si nos acostumbramos a celebrar la consecución de determinados objetivos, estaremos reforzando esas líneas de actuación que necesitamos que las personas sigan. Aunque seguro que esas directrices fueron transmitidas en un pasado, las personas necesitan que las reafirmemos en que su trabajo va en la línea correcta y que la organización, sigue valorando todas las acciones que van en esa dirección. Estos mensajes ofrecen seguridad y evitan que las personas modifiquen demasiado sus conductas y comportamientos, lo que hace que se muevan en una “supuesta” zona de confort que es positiva para la organización y para el equipo.
  • Levanta el ánimo de los empleados desde las tareas presentes hasta la celebración. En ocasiones resulta muy duro tener que seguir un camino durante mucho rato sin ser consciente de si se va en la dirección correcta. Si cuando vas por una carretera no percibieras ningún cartel que te fuera reafirmando que circulas por la mejor ruta posible, llegaría un momento en el que tu mismo dudarías y necesitarías parar a preguntarle a alguna persona. En el trabajo ocurre lo mismo, muchas veces los objetivos son planteados a largo plazo y las personas pueden tardar mucho en alcanzar su recompensa, lo que puede provocar alguna “crisis de fe” en el durante. Celebrar éxitos intermedios, puede influir muy positivamente en el estado anímico de las personas porque les anima a seguir recorriendo el camino, les indica que la recompensa está próxima, que se circula en la dirección adecuada y que están cumpliendo con su parte del trato de una manera muy satisfactoria. Esta energía extra puede marcar la diferencia entre una ejecución mediocre o la consecución de algo grande.
  • Les recuerda que trabajan para una organización ganadora, que cuida a su gente y quiere lo mejor para ellos. Para mí, uno de los principales motivos por los cuales deberías de celebrar los éxitos junto a tu equipo, es porque tienen que ser conscientes que trabajan para una organización que se preocupa por ellos, que es justa cuando recrimina algún asunto y cuando percibe las cosas positivas que hacen sus miembros, poniéndolas en valor. Si importante es darlo todo cuando persigues un objetivo, más importante todavía parece darse cuenta de cuando lo has conseguido y compartir esa alegría con los tuyos, con los artífices de la gesta. Palabras como agradecimiento, orgullo, aprecio, son las que entran en escena cuando nos paramos a celebrar los éxitos con las personas de nuestra organización. Si queremos que las personas se preocupen por la organización, tendremos que demostrarles que este hecho es recíproco y que la organización, también se preocupa por sus intereses, necesidades y estados anímicos.

Estas son solo algunas razones que se me ocurren por las cuales no debería de generar ninguna duda el hecho de celebrar los éxitos junto con tu equipo o no. Pienso que es algo que, si nos acostumbramos a hacerlo y lo metemos dentro de las dinámicas habituales de la organización, pasará a formar parte de su cultura y sin lugar a duda, condicionará los resultados de esta, de las personas que forman parte de ellas y del posible talento que atraiga en los próximos años.

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