No pretendo abrir un debate filosófico, ni tampoco condicionar la idea que tengas sobre como es la vida, pero si compartirás conmigo, que no es algo sencillo. Y quizás aquí resida su belleza.

La vida es un camino que vamos recorriendo, el cual se va poblando de diferentes obstáculos que nos alejan del rumbo que queremos tomar o nos retrasan para hacerlo a la velocidad deseada. Esto nos iguala a todos, porque no he conocido todavía a ninguna persona a la que la vida le resulte extraordinariamente sencilla y no tenga ni una sola arista. De ahí que nuestra Inteligencia Emocional resultará clave para afrontar muchas de las situaciones que la vida nos coloque delante.

Mientras recorremos ese camino, queramos o no, nos vamos encontrando con fracasos de diversa índole. Situaciones de las que somos “responsables”, no “culpables”, puesto que pienso que la culpa la debemos de reservar para cuando existe una intencionalidad y una mala fe en nuestras acciones. Y como creo que cualquier ser humano prefiere acertar antes que fallar, en aquello que emprende, lo único que veo cuando contemplo un error, es responsabilidad y aprendizaje.

Inteligencia emocional

La vida no es sencilla, por eso para afrontar alguna de las situaciones que nos plantee, tendremos que echar mano de nuestras habilidades emocionales

También a veces, vivimos situaciones en las que las personas que nos rodean, deciden alejarse temporalmente (o totalmente) de nosotros, porque piensan que hay otras personas más idóneas para conseguir sus objetivos, ya sean cuantitativos (éxito) o cualitativos (disfrute, amor). Por eso deciden contratar a otro proveedor, incorporar a otro candidato en el proceso de selección o pasar el resto de su vida con otra persona.

Otra importante prueba de fuego para nuestra salud mental, consiste en enfrentarse a las diversas injusticias con las que nos encontraremos por la vida. Situaciones donde nuestra lógica, nos dice que deberían de ser de una forma, pero nos la muestran de otra. Digo “nuestra lógica” porque la vida no se muestra igual de congruente para cada persona y al observarla con el filtro de nuestra mente, toma un cariz determinado. Enfrentarnos a esas situaciones que pensamos que deberían de ser de otra manera, que analizadas desde nuestros valores, carecen de sentido, no es tarea sencilla y menos cuando te encuentras implicado e inmerso en ella.

Por último, es extraordinariamente probable que suframos durante nuestro recorrido alguna traición o deslealtad. No todas las personas tienen los mismos valores y objetivos en la vida que nosotros, y por lo tanto sus intereses y objetivos tampoco lo serán. Por eso nos cuesta entender ciertas decisiones, aparentemente incongruentes que toman quienes nos rodean. Que duro resulta digerir que antepongan sus necesidades a las nuestras y que para ello, no calibren el daño que nos pueden realizar. Aquí me acuerdo de una brillante reflexión de Alejandro Durán que dice: “Quién quiera entrar que entre, quién quiera salir que salga, pero no quiero gente molestando.”

Amigos, estos son algunos de los obstáculos que nos vamos encontrando en nuestro camino: fracasos, rechazos, injusticias, deslealtades. Este es un aspecto que nos une a todos, en mayor o menos cantidad, sin embargo, lo que nos diferencia, es la manera que nos enfrentamos a ellos y aquí entra en juego la única constante de esta ecuación: NOSOTROS.

Inteligencia emocional

Nosotros somos los que en última instancia decidimos como afrontamos los problemas y las situaciones complicadas de nuestra vida

A estos obstáculos nos enfrentamos diariamente con nuestro coraje y valentía, creciéndonos ante las dificultades y buscando en la mayoría de las situaciones, el más mínimo componente positivo para agarrarnos a él y reflotar. Sin embargo, ninguna de las situaciones anteriormente descritas nos limitan, de eso ya nos encargamos nosotros solitos.

Somos los seres humanos los que limitamos nuestro margen de maniobra o nuestros recursos a través de nuestras creencias. Ellas son las que nos liberan o nos bloquean mentalmente y retienen nuestros recursos para enfrentarnos a los diferentes obstáculos.

No existen los límites, existen las limitaciones. Y aunque cada uno tendremos que enfrentarnos a nuestra cuota de barreras en el camino, no todos lo haremos con la misma predisposición y con los mismos recursos.

Por eso la vida, nunca será igual para todos, porque nosotros decidimos, hacerla distinta…